De imagen a 3D

Entra una foto, sale un modelo texturizado.

LocalMesh lee una foto y construye un modelo 3D a partir de ella: la forma, el despliegue UV y la textura, escritos en OBJ, GLB o STL. Todo se ejecuta en la tarjeta gráfica que ya tienes dentro de la máquina, así que la foto nunca sale de ahí.

Basta con una foto OBJ, GLB y STL Funciona en tu propia GPU No se sube nada Sin créditos, sin cola

Qué sale de una sola foto

Una malla cerrada con su textura encima, no una nube de puntos y no una vista previa que haya que comprar para conservarla. El archivo se escribe en la carpeta que elegiste y está terminado en cuanto aparece.

Cuatro fotos cuando una no basta

Con una sola foto, la parte de atrás del sujeto solo se puede adivinar. Si tienes cuatro, frente, derecha, izquierda y espalda, LocalMesh las funde en una misma rejilla en lugar de promediar después cuatro conjeturas separadas. Así la espalda del objeto se ve en vez de inventarse.

Tampoco te pide disparar un cuarto de vuelta perfecto. El ángulo desde el que se tomó cada foto se mide en la propia imagen, así que un giro hecho a mano cae igualmente sobre los píxeles correctos.

Cuánto tarda, en una tarjeta que mucha gente tiene

Medido en una RTX 4060 de portátil con 8 GB de memoria de vídeo, sobre seis sujetos, cuatro fotos cada uno. Alrededor del 60 por ciento de ese tiempo es la textura, no la forma.

Lo que necesita

Windows 10 u 11 y una tarjeta gráfica NVIDIA, porque todo pasa por CUDA. LocalMesh está hecho para 8 GB de memoria de vídeo y ahí es donde mejor rinde. Las tarjetas más pequeñas lo instalan y lo ejecutan: un sujeto demasiado pesado se resuelve un nivel por debajo en vez de forzarlo.

El instalador pesa 239 MB. Los modelos que descarga en el primer arranque se quedan en unos 27 GB y piden 38 GB libres mientras llegan. Después puedes desconectar la red y seguir trabajando.

Por qué importa que funcione aquí

Un generador que funciona en los servidores de otro decide tres cosas por ti. Tus imágenes van a una máquina que no es tuya. Pagas por generación, así que experimentar lleva un contador encima. Y la herramienta funciona solo mientras funcione el servicio.

Ejecutarlo en tu propia tarjeta quita las tres. No hay subida, ni contador de créditos, ni cuenta que perder. Lo que pagas una vez es un programa en tu disco.

Pruébalo con tu propia foto

14 días de prueba gratis y luego $39 una sola vez. La clave es perpetua y no hay suscripción.

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